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IMAGEN DEL DÍA

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Mirando al horizonte... Utakata

domingo, 3 de octubre de 2010

7. Capítulo

Una Presa de pollo algo grande


Cuando salió la maestra se escuchó una voz muy fuerte que indicaba a las aprendices como ir al salón de onces.
-Uff- dijo Luna sacudiendo la mano- ya estaba cansada y tenía hambre.
-Uy, si- dijo Negreth sobándose la barriga- vamos.
En ese momento se levantaron, de sus puestos y se fueron hablando de lo divertidas que les había parecido las clases hasta el momento.
-Y sobre todo, cuando nos dieron a escoger anillos o varitas mágicas- Luna dirigió la mirada en el anillo que tenía en el dedo corazón de su mano derecha, y vio que tenía escrita la palabra “Lumori”, lo que Luna supo que era las dos primeras letras de su nombre las que formaba esa palabra.
-Mariam, déjame ver tu varita- Mariam sacó de su bolsillo su varita y se la pasó a Luna, a lo que Luna miró en la parte del mango de la varita la palabra “Masita”, Luna se rió y Mariam se la rapó de las manos y se la guardó en el bolsillo de su pantalón, frunciendo el entre cejo.
Negreth adivino de lo que se reía Luna y se voltio a mirar su anillo y leyó la palabra “Neliro” y pensó- Menos mal mi nombre no forma palabras chistosas.
Luna paró de reírse y le pregunto a Gretell el nombre de su anillo, a lo que Gretell le respondió después de escudriñar por un rato el anillo, “Grekazu”…
Bajaron una escalera de madera, voltearon a la derecha tal como les había indicado la voz. Caminaron recto, hasta llegar a un salón grandísimo con muchas mesas. Luna, Negreth, Gretell y Mariam, se sentaron en una mesa al pie de una ventana grande, todavía hablando de las clases. Al rato vieron unos hombrecitos voladores, que salían de la pared del frente, con unos platos en las manos que les pasaba a cada mesa los platos con comida.
-Esos son los pixies- dijo Mariam en voz baja.
-Ahhh- dijeron Luna, Negreth y Gretell en tono obvio.
-Creía que estaban extintos- inquirió Gretell –por lo del incendio.
-¿Cual incendio?- preguntó Luna asombrada
-¿No lo sabes?- le dijo Mariam desconcertada, pero luego recordó que Luna no pudo saber lo del incendio por que no sabía que existía un mundo mágico- Pues claro que no lo sabes, discúlpame, es que eso fue noticia hace cinco años y solo lo saben todas las personas que viven en este reino- Mariam usó un tono amable- Pon mucha atención:
Hace cinco años, en la capital del Reino Mágico, se incendió la más grande Industria, llamada Objetos Larúz. Se dijo que estaban experimentando con armas de tipo fuego, y que en un descuido de un empleado, se cayó una de esas armas al suelo, provocando el incendió que consumió todos los cuartos, exceptuando al cuarto Agua que quedó intacto.
Los pixies quedaron en bancarrota y con la mitad de ellos vivos, tuvieron que vender el cuarto agua, con todo lo que tenía en ella. Desde entonces el cuarto ya no se llama cuarto agua, sino cuarto memorial, un recuerdo de lo que fue el incendió.
-¿Que se hicieron los Pixies vivos?- preguntó Luna.
-Ellos se disgregaron para conseguir trabajo en los cinco reinos, menos el reino donde tu vivías antes- se refería a Luna –Se les a prohibido desde siempre.
Un pixie se acerco con unos platos que flotaban a su alrededor a la mesa donde se encontraban el cuarteto. Las miró y le pasó a cada una, unos platos de porcelana, y con chasquidos de sus dedos aparecía uno a uno las copas. Se retiró diciendo “Buen Provecho”.
-Comida deshidratada, me lo suponía- decía Mariam tocando con el tenedor el plato y mirando en el fondo de la copa, un polvo azul.
Luna, notó que Negreth estaba un poco incómoda por no aportar algo a la conversación, así que entabló conversación con ella, preguntándole cosas de su vida antes y después de saber que era Maga.
Hablaron muy poquito porque después de cinco minutos salió una mujer bajita, bonachona y de edad, dando información, para empezar a comer.
-Mi nombre es Crispi Lorenz, maestra del área culinaria y les enseñaré a hidratar sus comidas de ahora en adelante- hizo aparecer un plato en su mano izquierda- Lo primero que hay que hacer, es imaginarse mucho agua, para hacerlo más fácil cierren los ojos y concéntrense.
Lo segundo, es sentir que el agua recorre sus manos hasta el anillo o varita. Y por último solo imagínense una gota que debe salir de la varita o del dedo que quieran, para las que tengan el anillo…
AAAh!!! –gritó una niña que estaba sentada en una mesa, sola, cerca de Crispi.
Luna, Negreth, Gretell y Mariam voltearon a mirar donde provenía el grito, y se dieron cuenta, que era la niña del tótem de unicornio.

-Esa no es, la que creo que es- dijo Negreth sin apartar la vista del pernil de pollo, extremadamente gigante, casi llegaba hasta el techo del salón del onces.
-Si!!! –Contestaron Luna, Mariam y Gretell, sin parpadear.
-Señorita Erisol, dije que solo una gota- Exclamó Crispi un poco exaltada.
-Maestra, fue una fuerza extraña, no la pude controlar- dijo asustada Erisol.
-Absorb- Sacó la varita y apuntó a la presa de pollo, que de inmediato salieron seis gotas de agua, dejando a la presa de pollo de tamaño normal. Las gotas fueron a parar a la mano de Crispi y con un movimiento de la mano las evaporó.
Todas, en el salón de onces retumbaron el salón de carcajadas y burleteos. Erisol, agachó la cabeza tratando de no oír, soltó unas lágrimas, se paró de su puesto, cogió su mochila y dejó el plato sin tocarlo, caminando lentamente, sin mirar a nadie, hacia la puerta de salida. Al llegar a la puerta, todavía se escuchaban risas y murmullos. Erisol no aguantó más esa situación y echo a correr, alejándose del salón de onces, dejando a su camino vestigios de su tristeza.
Después de la acción tomada por Erisol, la maestra no hizo nada para evitar el bochorno y prefirió seguir su clase…
De las cuatro amigas, la primera que empezó a comer, fue Mariam, seguida de Gretell y Negreth, pero Luna, aún no podía con la demostración de elementos. Luego de muchos intentos fallidos, se desesperó por el terrible crujir de su estómago y le pidió ayuda a Mariam. Mariam sacó su varita y dejó caer una gota de agua en el plato de Luna, pero la gota inesperadamente se le devolvió a Mariam como un choque eléctrico. Crispi, que se encontraba cerca, miró lo que hacía Mariam y se dirigió a la mesa.
-Veo que se han dado cuenta del embrujo que tienen los platos- dijo mirando a mariam y luego a su varita –Yo lo llamo, embrujo de identidad y solo es utilizado para las clases de culinaria. Aquella que intente ayudar a su compañera será castigada, paralizándosele la varita por un día -lo dijo fuerte para que la escucharan sus alumnas.
-Mariam miró su varita y la agitó, pero no le salía chispas…

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